"DOS CUERPOS" (OCTAVIO PAZ) POEMA Y ANÁLISIS



"Dos Cuerpos" es un poema del escritor mexicano Octavio Paz, escrito en 1944. Es una obra controversial que ha sido catalogada como una genialidad por unos o como una muestra de machismo por otros (ya que ven en los versos una especie de confesión de lo que fue su matrimonio con Elena Garro).

El poema es sencillo. Tiene cinco estrofas con versos heptasílabos con un par de versos que rompen esa medida (cosa que a Paz le despreocupa).

Las estrofas son tercetillos (es decir, una combinación de tres versos de arte menor) y es repetitivo al usar siempre la misma construcción aunque con variantes.

El poema dice:

Dos cuerpos frente a frente 
son a veces dos olas 
y la noche es océano. 

Dos cuerpos frente a frente 
son a veces dos piedras 
y la noche desierto. 

Dos cuerpos frente a frente 
son a veces raíces 
en la noche enlazadas. 

Dos cuerpos frente a frente 
son a veces navajas 
y la noche relámpago. 

Dos cuerpos frente a frente 
son dos astros que caen 
en un cielo vacío.
Lo primero que llama la atención es que Paz usa la palabra "Cuerpos", no "amantes" o "almas", dejando traslucir que es un encuentro físico, no sentimental, y probablemente sexual. 

Algunas personas declaran que Paz muestra su machismo al cantar meros cuerpos, sin otro interés más que el físico... pero, cuando lo hace una escritora, ¿por qué no se le hace la misma crítica? Sí, Paz decidió cantar los cuerpos que se miran, frente a frente, a la hora del deseo, ¿es eso más condenable que cuando lo hace Gioconda Belli, por ejemplo?

Por otro lado, el poema se va construyendo entre metáforas que se contradicen y contraponen. 

El encuentro sexual puede convertir los cuerpos en olas en el océano, o en raíces que se entrelazan; o por el contrario, convertirlos en piedras inamovibles en el desierto o (peor) navajas que se entrecruzan en una noche de relámpagos.

Paz nunca dice qué es lo mejor, o cuál de las formas es la que él prefiere, sólo se limita a señalarnos lo que dos cuerpos pueden llegar a convertirse, pero aún añade algo más: Dos cuerpos son como astros que caen al vacío, dos meteoros que brillan y se extinguen... pero ¿acaso no somos así todos? Nuestras vidas son instantes que se apagan y no vuelven.

Una vez más, la Poesía se encuentra a la muerte en el canto del amor.


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