PELEANDO CONMIGO MISMA (Relato Psicológico)



Por
Mary Gómez.



¿Cómo detienes las ganas de morir para no dañar a tu familia, Sofía ? ¿Cómo le prometes no desear la muerte por no verlos llorar? ¡Dime Sofía!
Te estás privando de tus deseos pidiéndole a tu cerebro que desista de sus ganas de ya no existir. ¿Acaso no mereces tu paz?
Tus seres queridos te desprecian por tener esos actos y pensamientos, pero ese es tu gran anhelo. Vamos, tú lo sabes bien, Sofía , anímate a hacerlo.
Sí, es verdad: Tu vida ha sido dura. Cuatro o cinco hombres se aprovecharon de ti, pero hicimos que pagaran, ¿verdad?, y sabes bien que ni uno de ellos te amó. 
Y si hablamos de amor, ¿Qué hay del amor que yo puedo darte, mi linda Sofí? Después de la muerte hay un lago de cariño que espera por ti.
Nadie puede aliviar ese dolor en el pecho que te inunda, sólo la muerte.
Tu alma no está rota, esta moribunda y no sabe lo que quiere . Te despiertas llorando cada mañana al saber que no caíste en un sueño profundo, ¿Es acaso eso la vida ? ¿Estar sin paz mental? ¿Te parece agradable? No estás loca, estás triste: Y eso es peor, Sofi.
Pero todo acaba hoy.


***
-Ana Guevara – gritó el guardia-. Vamos.
-Sí, si enseguida -dije con una gran sonrisa. 
¿Cómo no estar feliz? Hoy era el día de mi muerte.
La silla eléctrica de la correccional de New York nos espera. No es raro. Es la condena que debemos cumplir por todos los hombres que Manchitas y yo matamos.
Manchitas es una sombra negra que está en mi cabeza: Yo suelo llamarla Manchitas y ella me llama Sofi o Sofía. El psicólogo de la correccional dice que tengo demencia y depresión y eso hace que escuche voces. Es un idiota: Lo único que tengo es a Manchitas mi amiga, nadie la ve pero yo si que puedo escucharla.
Cómo olvidar cuando la conocí. Fue cuando el primer hombre que me violó me pegó duro contra la cuneta de la acera. Quedé inconsciente y lastimada e inmediatamente vino Manchitas a ayudarme… Por ayudarme me refiero a que le matamos, le cortamos miembro por miembro, luego lo cocinamos y lo dimos de comer a un centro de rescate animal, y así con los otros cuatro hombres que se aprovecharon de mí y no me amaron.
Eso fue ya hace 5 años. Hoy en día ella y yo somos una sola. De hecho, fue por ella misma la que me ordenó que me entregara a la policía.
Hoy en mi último instante de vida me llamo Sofía y no me arrepiento de nada.
-Que descanses en paz, Ana- dijo el guardia, antes de apretar un botón.




MARY GÓMEZ: Es una joven escritora radicada en Managua, participante de nuestro Taller.

Comentarios

Entradas populares de este blog

"CARTA A UNA SEÑORITA EN PARÍS" (ANÁLISIS DEL CUENTO, CRÍTICA Y REFERENCIAS)

MI PRIMITA (Relato)

LA LARVA (Rubén Darío) CUENTO, ANÁLISIS Y REFERENCIAS